A comienzos del siglo XIX los grupos criollos de Buenos Aires consideraban que las restricciones comerciales y políticas que mantenía la Corona Española eran una traba para su desarrollo. Solo necesitaban una coyuntura internacional favorable para desencadenar sus ánimos independentistas. Los bonaerenses demostraron su gran capacidad económica, organizativa y militar cuando lograron rechazar el poderoso ataque de la escuadra inglesa en 1807. Cabe destacar aquí la valerosa participación del peruano Toribio Luzuriaga en la defensa de Buenos Aires.






